Es uno de los llamativos edificios que dan su particular encanto a la Plaza Burg. En el número 11 se encuentra este coqueto palacio del siglo XVIII donde estuvo la sede del Tribunal de Justicia hasta bien entrado el siglo XX. Actualmente es un museo, el Brugse Vrije, y en su interior guarda los archivos históricos de la ciudad.
Por fuera, destaca del conjunto de la plaza por su fachada neogótica blanca, con sus ventanas rojas y decorada con numerosos detalles y esculturas doradas que consiguen que no pase desapercibido. Parte del edificio está, además, sobre un pequeño callejón que comunica con la plaza Markt, formando una bonita arcada.

