El pequeño río Pétrusse, afluente del Alzette, provoca otro de los bellos valles que configuran la parte baja de Luxemburgo, donde se asentaron las primeras fortificaciones y baluartes de la ciudad.
Una sucesión de parques y jardines, así como interesantes restos arqueológicos y artísticos hacen de esta zona otro de los lugares imprescindibles.
La mejor manera de hacerse una idea de esta zona de Luxemburgo es observarlo desde el Viaducto o desde el Puente de Adolphe, las panorámicas son para quitar el hipo ;-), abstenerse quien sufra de vértigo! Toda la zona se puede recorrer tanto libremente como de forma guiada, eso sí, bajo petición.



