Una de las formas más originales de conocer la capital es con la ruta de fachadas pintadas de cómic. Alegre y colorida, escenifica las aventuras de personajes belgas tan míticos como Tintín, Lucky Luke, Los Pitufos o Quick et Flupke.
Te recomendamos que la recorras al tiempo que intercalas visitas a monumentos o barrios tan emblemáticos como el Sablon, donde te espera la Iglesia Notre-Dame-au-Sablon, el rastro de la Place Jeu de Balle o el mirador frente al Palacio de Justicia.



























