Esta iglesia construida por los jesuitas, llamada en un principio iglesia de San Ignacio, se denominó más tarde iglesia de San Carlos Borro meo. Su fachada barroca consta de tres registros clásicos. El campanario, también barroco, en el que se superponen los temas clásicos del Renacimiento, es obra de Pierre Huyssens. El edificio, con bóveda de cañón, tiene unas tribunas que dan a la nave mediante unas altas galerías muy luminosas. El extraordinario interior de la iglesia posee numerosas obras de arte.





