El Palacio de Schönbrunn, también conocido como el Versalles vienés, es uno de los principales edificios históricos y culturales de Austria, desde el siglo XIX ha sido una de las principales atracciones turísticas de la ciudad de Viena y ha aparecido en postales, documentales y diversos filmes cinematográficos.
El palacio, junto con sus jardines, fue nombrado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1996.
La Fuente de Neptuno en el Palacio de Schönbrunn, esta situada a los pies de la colina detrás del palacio y diseñado como elemento culminante de la Gran Parterre es la fuente de Neptuno. Fue concebido como parte del diseño general de los jardines y el parque por encargo de María Teresa en la década de 1770. Las excavaciones para el grupo comenzó en 1776 y la fuente se terminó cuatro años más tarde, justo antes de la muerte de la emperatriz.
Construida en 1775 por orden de la Emperatriz María Teresa de Austria, fue obra del arquitecto Johann Ferdinand Hetzendorf como parte de la remodelación integral del Parque Schönnbrunn que le fue encomendada, ubicándola sobre la cima de su colina y dotándola de peristilo con perfil clásico.
Merece la pena caminar cuesta arriba la suave pendiente de aproximadamente 800 metros que separa el Palacio de Schönbrunn de la majestuosa Glorieta, desde la cual se puede disfrutar de unas maravillosas vistas del Palacio de Schönbrunn y de la ciudad de Viena tras él.
La Glorieta propiamente dicha está formada por una sección central con forma de arco de triunfo, rodeada de alas arquitectónicas formadas por elegantes arcos semicirculares.
En su parte oriental encontramos el jardín del príncipe heredero y el Jardín de Cámara que fueron los jardines privados de la familia imperial hasta el final de la monarquía en el año 1918.










































































