Fue en 1552, cuando la gran heredera de los Gaillard de La Mothe (señores de Roquetaillade desde el s. XII), Catherine de La Mothe, casa con Jean de Lansac aportando como dote el castillo de su familia, sus extensas tierras y numerosos feudos, amén de sus afamados viñedos. Serán los Marqueses de Lansac quienes se afanarán en restaurar el castillo de Roquetaillade a finales del S.XVI, después de haber sufrido serios daños y varios saqueos en el curso de las Guerras de Religión.














