Emplazada en la ribera del río Adaja, se levanta, en granito “ca leño”, entre 1130 y 1160. Anteriormente a la titularidad de San Segundo (dada tras el hallazgo, en 1519, de los restos del primer obispo de la ciudad), su advocación fue a San Sebastián y Santa Lucía. Los restos del obispo serán trasladados, en 1615 y en medio de grandes fastos, a la capilla de San segundo, adosada al cimorro de la catedral y construida a tal efecto.

