Por encontrarse en una ruta poco transitada, ha sido un lugar de asentamiento desde la prehistoria, habiéndose encontrado restos de tribus íberas y de turdetanos. El general romano Escipión el Africano, llamado así tras la victoria contra los cartagineses, decidió fundar una ciudad en la vega del río Betis, para que sus tropas pudieran establecerse y descansar. La ciudad fue bautizada como Itálica, que el nombre de la península donde se encuentra Roma.
