La fuente fue encargada por el Ayuntamiento en 1928 al escultor Manuel Delgado Brackenbury y diseñada por Juan Bautista Míguez Roca. Fue instalada en la plaza en 1929, el mismo año de la Exposición Iberoamericana de 1929. La fuente tiene esculturas que representan a la ciudad. La rueda dentada de la industria, el caduceo el comercio y unas hojas la agricultura. Una mujer con una túnica se encuentra sentada sobre una especie de grandes hojas de loto, sostenidas por figuras de niños desnudos, subidos a unas grandes tortugas. En el perímetro de la taza iban otros cuatro niños con caracolas de las que manaba agua.


