La obra, compuesta principalmente de madera laminada, está formada por una gran retícula en forma de parasol sostenida sobre seis pilares que abarcan tanto la plaza de la Encarnación como la Plaza Mayor de la ciudad. Cada una de sus costillas compone una distribución espacial donde cada nervadura ofrece una curvatura propia, lo cual aporta al conjunto una sensación de movimiento ondulatorio. Aunque su diseño está inspirado en las bóvedas de la Catedral de Sevilla, por su perfil fungiforme, pronto recibió por parte de los ciudadanos el nombre de ‘Las Setas’.




