En 1521, su hijo, Andrés de Ribera, fue propietario del castillo cuando, tras varios intentos, fue tomado por los comuneros al mando del obispo Acuña, quienes lo arrasaron y apresaron a los Ribera que fueron llevados a Valladolid donde permanecieron hasta su liberación tras la batalla de Villalar de los Comuneros (véase: Hostigamiento a Tierra de Campos).
Acabada la guerra vuelve a tomar posesión del castillo Andrés de Ribera, tasando los daños en 20.000 ducados y solicitando a la corona la reparación económica de las pérdidas. Se reconstruyó el castillo regresando la torre, se ataludaron sus muros y los grandes ventanales fueron sustituidos por oscuros tragaluces a la vez que se achicaron las puertas.
