La situación del monumento configura una imagen paisajista de interés dentro de su marco urbano. Recibe su nombre de la Congregación de la Purísima Sangre. El año 1803, esta Congregación adquirió la antigua iglesia del convento de los hospitalarios de San Antonio, en la que destaca la portada renacentista del siglo XVI, atribuida por algunos a Damià Forment y por otros a su discípulo Gil de Morlanes.
