La Torre del Alfiler es uno de los símbolos más característicos del perfil monumental de Trujillo. Esta torre que observa la plaza desde arriba fue desmochada en su día por la Reina Católica y reconvertida en torre del homenaje del palacio de Chaves-Cárdenas que hoy, conserva la cadena sobre su puerta, que hace gala de los privilegios por haber hospedado a Felipe II.
Esta torre edificada con sillares romanos que fue espigón defensivo de la villa musulmana y posteriormente reutilizada como blasón nobiliario alberga hoy un museo didáctico que desgrana la historia de las culturas que han forjado esta tierra superponiendo y reutilizando sus piedras.

