El edificio que se asoma al Lungarno Mediceo deriva del desarrollo volumétrico de una antigua casa-torre que en el siglo XI pertenecía al noble Albizone (o Albitone). A lo largo de los años la morada ha tenido muchos propietarios: los Casapieri, los poderosos Appiano y, a partir de 1441, los Medici. En 1539, con Cosme I de Medici, se renueva el interior del palacio, mientras que la estructura externa permanece in variada. El primer proyecto de re estructuración externa del edificio se remonta a 1545, pero no es hasta 1550 cuando se emprenden las obras de modernización con, probablemente, el primer ejemplo ciudadano de ventanas “arrodilladas”.

