La Martelarenplein de Lovaina no es tan conocida como otras plazas de la ciudad como la Oude Markt, la Grote Markt o Ladeuzeplein pero lo cierto es que por su grado de importancia es indudablemente equiparable a todas ellas. En efecto, la Martelarenplein puede no tener el valor turístico que tienen edificios como el Ayuntamiento, la Iglesia de San Pedro o la Biblioteca Central pero es un verdadero enclave para Lovaina al ser la plaza que la conecta con las demás ciudades del país.
A pesar de su situación a las afueras de la ciudad -en el lado sur-este del anillo que separa Lovaina de las municipalidades vecinas- la Martelarenplein es uno de los centros neurálgicos de Leuven al acoger la estación de tren y la estación principal de autobuses. Desde esta estación salen (o llegan, según se mire) todas y cada una de las líneas de autobús urbanas e interurbanas que pasan por Lovaina. La estación se ha definido como “bimodal” ya que el mismo edificio acoge la estación de trenes y la de autobuses. Ésta fue una idea del arquitecto español Manuel de Solà-Morales al que se encargó la reforma de la Martelarenplein a principios de este siglo.


