Toda Bélgica, y en especial Flandes, está orgullosa de este belga flamenco, el Padre Damián, declarado en 2005 “el belga más grande de todos los tiempos”. El Padre Damián fue un sacerdote católico que vivió durante el siglo XIX y que fue misionero en Hawai, concretamente en la leprosería de la isla de Molokai, donde convivió con los enfermos de lepra hasta que él mismo murió tras contraer la misma enfermedad, en 1889. Hoy en día, canonizado recientemente, en 2009, es considerado patrón de los leprosos y otros enfermos de enfermedades terminales, como el SIDA.
Fue enterrado en la misma leprosería, bajo su árbol favorito, pero en 1936 sus restos fueron trasladados a Bélgica, concretamente a Lovaina, donde yacen en la Capilla de San Antonio.


